Make your own free website on Tripod.com
TESTIMONIO

por TGABUZZ@aol.com

Me sorprendo yo misma de estar escribiendo en esta secciíón pero creo que es la única oportunidad en mi vida, en que pueda contar esto publicamente, sin sentirme idiota. Me largo...
Son dos testimonios: uno acontecido a fines de los años 50 y el otro en la decada del 90.


Uruguay, balneario Salinas, entre la calle Yaguareté, un bosque de pinos y la playa.
Mis padres habían alquilado un chalet durante las vacaciones escolares y cuando nos ibamos le propusimos a una tía de remplazarnos hasta fines de contrato, ya que quedaban todavía unos quince dias de verano. Ella aceptó y se instaló sola, con su perro. Alrededor habían vecinos pero no se comunicaba mucho entre ellos ya que la gente se instalaba allí por veraneo y en busca de tranquilidad. Mi tía, una señora de edad pero perfectamente lucida, tomó la costumbre de salir al anochecer con su perro y a pasearse en el pinar que empezaba a unos metros de la casa. A mediados de su estadía un incidente:
cuando estaba en es bosque, era cerca de medianoche, el paisaje se ilumina de pronto con reflejos azules, rojos y amarillos. Mira hacia arriba y entre las copas de los árboles ve un objeto redondo, enorme, que se balancea sin ruido. En aquella época todavía no se hablaba de ese tipo de cosas. La pobre no sabía de que se trataba pero según lo que dijo, era imposible razonar ya que su mente "solo estaba ocupada por el miedo". Cuando salió corriendo hacia la casa se olvidó completamente de su perro, el cual estuvo ausente durante tres dias. Lo buscaba durante el día y lo llamaba. Sin resultado. Una noche oyó quejidos y al abrir la puerta encontró a su perro pero lo desconocio. El animal estaba aterrorizado, tenía un olor extraño y no quizo comer durante los tres dias siguientes, hasta morirse. Mi tía siempre dijo que el perro se murió de miedo. Y ahi termina la historia.

El otro caso es mas complejo y mas difícil de contar porque me sucedió a mí.
Yo se cual fue mi experiencia pero me imagino que el lector va a necesitar una buena dosis de fé. Lo entiendo...
Esto sucedió en un país nórdico que se jacta de ser muy civilizado e incrédulo frente al fenómeno OVNI. Yo estaba en mi casa, de noche y me había recostado en un sofá para ver la televisión. Aunque las luces del salón estaban encendidas y la claridad estaba al máximo, me dormí. Completamente vestida y seguramente de cansancio. No era la primera vez que me pasaba. Lo nuevo fue que al despertarme, a eso de las dos de la mañana, todavía con la tele encendida aunque las emisiones se habían terminado, yo no estaba sola en la pieza. Lo digo y me viene un escalofrío...
Entre la ventana y el sofá había un pequeño espacio donde tenía plantas y un escritorio. O sea unos seis metros cuadrados. Ahí me encuentro frente a dos seres que no tenían nada de humano aunque tuvieran cabeza, tronco y miembros. Los dos, idénticos, tenían trajes plateados de tela fina que podrían compararse a las coberturas térmicas que se utilizan ahora en primeros auxilios. Antes de decir lo que pasó voy a terminar de describirlos: estaban completamente cubiertos, con un casco que no parecía rígido pero que tenía una visera transparente y rectangular. A través de ella se veía una piel negra como el carbón, áspera y unos ojos o mejor dicho "una mirada" roja brillante. Eran chicos, 120 cm, pero aunque tuvieran piernas cortas, los brazos y los dedos eran extremadamente largos. Mas o menos las proporciones de los chimpances pero erguidos. Uno estaba al lado mío y el otro junto a la ventana. Como entraron, no lo sabré nunca...
Cuando me desperté, uno de los seres me había puesto la mano en el cuello y me estrangulaba. Lo extraño era que efectivamente me cortaba la respiración, pero no me apretaba. Los dedos largos me rozaban a penas la garganta y el mismo se mantenía alejado, pero la intención era clara. Más que una agresión era un gesto de total desprecio por la vida humana: un gesto "inhumano". Yo me debatía como podía pero con ese simple roce de sus dedos, me inmobilizaba. Hablé como pude, me lamenté pero sentía de manera extraña, algo que se parecía a "un presentimiento constante", que nada lo iba a convencer de dejarme. Cuando ya me resignaba mire hacia el otro, que estaba siempre en la misma posisión al lado de la ventana y comuniqué con él, telepáticamente. No, no, no...Nunca en mi vida había comunicado telepáticamente pero en esos momentos todo me parecía posible.
Como no podía hablar ni moverme y que esos seres eran completamente insensibles, exigí con todas mis fuerzas al que estaba lejos, de ordenarle al otro de dejarme. Y fue instantaneo. El que me tocaba sobresaltó, yo diría con miedo y desaparecieron. La impresión que tuve no se de donde la saqué pero era casi una convicción: el hecho de comunicar mentalmente debe haberme elevado, según sus criterios cósmicos, a un rango superior. En el fondo lo que expresé fue un deseo extremadamente concentrado. Una bomba de voluntad que puede compararse a la fé religiosa o al pensamiento mágico. No en forma de súplica sino de orden. Faltarían agregar algunos elementos que como todo el resto no se como los capté: tuve la impresión de que eran un especie de soldados, clonados y de sexo femenino aunque no fueran mujeres. Supe que tenían los dos un mismo espíritu. Cómo? Ya lo dije: no se nada.

La experiencia nunca mas se repitió. Soy normal y mas que nada científica.
Pero estoy segura de lo que sucedió.


envíenos

con sus críticas
y aportes.